El síndrome del piramidal o piriforme consiste en una contractura o espasmo del músculo piramidal.

El piramidal es un músculo que se encuentra situado debajo del glúteo. Se origina en el sacro y va a insertarse en el trocánter mayor del fémur. Su contractura o espasmo puede dar dolor por dos motivos. El primero como dolor referido por la propia contractura de sus fibras musculares, provocando una isquemia y una anoxia tisular que produce dolor situado alrededor de la articulación sacroilíaca, en la nalga, parte posterior del muslo, cadera e incluso en la ingle.

Por otro lado, una contractura del músculo piramidal puede comprimir el nervio ciático y dar lugar a un dolor irradiado hacia la parte posterior de la pierna pudiendo llegar hasta el pie. Esto ocurre por la proximidad del paso del nervio ciático respecto del músculo piriforme. En algunos sujetos esta situación se puede agravar, ya que en un porcentaje de la población este músculo se encuentra dividido en dos porciones entre las que pasa el nervio ciático, por lo que se puede producir un estrangulamiento del mismo.

Este tipo de dolor se puede confundir con una ciática derivada de una hernia discal. El paciente describe más dolor cuando está sentado, siendo muy característico el dolor producido al conducir mucho tiempo.

CAUSAS DE LA CONTRACTURA DEL MÚSCULO PIRAMIDAL

Un músculo puede estar contracturado por una carga excesiva de trabajo mantenida o por un movimiento brusco que provoca una sobrecarga aguda (como ocurre al intentar evitar una caída).

Otra explicación que ofrece la Osteopatía  es que haya problemas o bloqueos en vértebras lumbares que irritan una raíz nerviosa provocando una tensión permanente en el músculo, así como por bloqueos en la articulación sacroilíaca. Por otro lado debemos hablar de problemas viscerales que pueden provocar un aumento de tensión del piramidal, como pueden ser problemas de riñón, colon, intestino delgado, próstata o alteraciones del útero.

TRATAMIENTO MÉDICO

La medicina convencional ofrece un tratamiento farmacológico con antinflamatorios, relajantes musculares y analgésicos.

TRATAMIENTO OSTEOPÁTICO

Basándonos en los principios osteopáticos, lo primero que debemos hacer es buscar la causa del proceso patológico y actuar sobre ella. Debido al enfoque global de la Osteopatía podemos hacer un abordaje general abarcando los sistemas estructural, craneal y visceral. Para ello se emplean técnicas manuales entra las que se encuentran las manipulaciones vertebrales (si están indicadas), estiramientos, trabajo fascial, técnicas articulatorias, craneosacras, viscerales, movilizaciones de nervios periféricos, etc.

Todo ello se puede completar con técnicas fisioterápicas usando agentes físicos como ultrasonidos, corrientes analgésicas, infrarrojos, etc.

Además, el profesional debe enseñar al paciente algunos ejercicios de autotratamiento para hacer en casa, como son los estiramientos, aplicación de termoterapia o automasaje.