La otitis media aguda del lactante-niño la define la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) como la “presencia de derrame en el oído medio asociada a uno o más signos de inflamación (otalgia o tirones de oreja en el lactante, otorrea, irritabilidd, fiebre, etc.), de instauración brusca (menos de 48 horas de evolución)”. La irritabilidad del lactante y la fiebre deben asociarse a otalgia u otorrea para que sean consideradas como criterio.

La otitis media aguda debe diferenciarse de la otitis media con exudado u otitis serosa, en la que también existe derrame pero no suele haber signos o síntomas de inflamación aguda.

En la mayoría de casos la otitis media aguda se produce por infecciones bacterianas o víricas. Se consideran factores de riesgo de infección por neumococo resistente la edad menor de 2 años, la asistencia a la guardería y haber recibido tratamiento antibiótico en los 1-3 meses previos.

Las infecciones en el oído de un bebé o de un niño resultan más comunes debido en parte a que la trompa de Eustaquio en ellos es más horizontal que en los adultos y además está formada por cartílago, lo cual hace más difícil su drenaje.

A través de un otoscopio la observación del oído nos puede indicar si existen áreas enrojecidas, burbujas de aire o líquido detrás del tímpano, pus o sangre en el oído medio o una perforación de la membrana timpánica.

Una otitis media aguda debe tratarse sin demora porque entre las posibles complicaciones puede aparecer una mastoiditis, una parálisis facial o en peores casos una meningitis.

En cuanto al tratamiento de la otitis aguda media, el pediatra pautará un tratamiento farmacológico si está indicado. En cuanto al tratamiento de osteopatía debemos resaltar la importancia que tiene drenar bien la trompa de Eustaquio, movilizar el hueso temporal (en cuyo interior se encuentra el oído medio) para eliminar todo el moco retenido, drenarlo y evitar de esta forma la cronicidad o recidiva de la infección.

Realizamos lavados nasales con suero fisiológico, prestando atención a la técnica empleada para que el moco de la nariz no pase al oído. Realizamos también técnicas respiratorias para facilitar la expulsión de moco, tanto de vías altas como de vías bajas. Y realizamos técnicas para trabajar la trompa de Eustaquio, permitir su drenaje, de forma eficaz.

Si a pesar del tratamiento conservador la otitis recidiva, el otorrinolaringólogo seguramente pautará una timpanostomía, es decir, la colocación de un tubo de drenaje en el oído medio.

A modo preventivo conviene tratar a los bebés y los niños que empiezan a tener moco, sobretodo en la época de otoño e invierno para evitar que ese moco quede estancado en el oído y produzca una otitis aguda.