Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a ver a más padres y madres que llevan a sus bebés junto a ellos en una mochila o sujetos con un fular. Esta forma de transportar a los niños se llama porteo y cada vez son más padres los que se unen a ella,  favoreciendo el vínculo con sus hijos. Esta es una elección que puede favorecer al bebé y los padres, pero hay que tener claros algunos conceptos a la hora de elegir bien el tipo de mochila o fular y saber cómo utilizarlos para una óptima posición del bebé y ergonomía de los padres.

 

Cuando se portea a un bebé hay que tener claro estos conceptos para hacerlo de forma correcta:

  • Si lo porteamos erguido tiene que estar sentado sobre su “culete” evitando que caiga el peso sobre sus genitales.
  • La mejor posición para llevar al bebé erguido es formando una "M" con las piernas con respecto a su “culete”, lo que se conoce como «posición ranita», Esta es una posición no solo cómoda sino totalmente respetuosa con la fisionomía del bebé que además garantiza el correcto desarrollo de su espalda, caderas y piernas.
  • La altura de la cabeza del bebé debe recaer sobre el pecho de los padres para fomentar el contacto visual y no dificultar la respiración. Si el bebé queda suficientemente alto, el peso se reparte bien sobre las caderas de los porteadores y las lumbares sufren menos.
  • Las tiras de los hombros deben ser anchas para que el peso se reparta bien. No deben quedar cerca del cuello, sino que deben colocarse encima de los hombros o entre el cuello y el hombro para no sobrecargar la zona del cuello.
  • Es mejor llevar al bebé de cara hacia los padres, porque así no se pone a su disposición toda una serie de estímulos a los cuales no está tan capacitado para percibir de manera tan constante y si desea dormitar puede hacerlo.

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A la hora de elegir el tipo de portabebés vemos que hay gran variedad en el mercado. Además de las recomendaciones que se han citado anteriormente, se tendrían que tener en cuenta otras cuestiones como:

  1. El tipo de porteo que se va a practicar (ocasional o habitual).
  2. La edad del niño que va a ser porteado y su desarrollo físico (porque hay portabebés condicionados al tiempo del bebé).
  3. Si los padres están dispuestos a hacer nudos o prefieren un sistema de cierre y ajuste más sencillo o automático. En caso de uso de fulares en los que hay que hacer nudos, se deben estudiar los distintos tipos que existen para elegir los más adecuados para los padres y el bebé.
  4. La climatología de la zona en la que se vive o la estación del año en la que va a ser usado (si es una zona muy calurosa, de temperatura suave o, por el contrario, una zona de frío), pues hay diferentes fibras y tejidos apropiados para las diferentes épocas del año y climatologías.
  5. Si el porteador siempre será el mismo o va a ser usado por varios portadores, pues hay portabebés que se adaptan a las diferentes complexiones y otros que van por tallas, dependiendo del porteador.

Una vez vistas estas recomendaciones, solo hay que elegir el portabebés más adecuado para cada situación y disfrutar de las ventajas que proporciona esta forma de transportar al bebé.