Cuando un bebé nace ya está dotado de una serie de capacidades de supervivencia y unos movimientos que parecen aleatorios, son los reflejos primitivos. Gracias a estos reflejos el bebé nacido a término está preparado para adaptarse a su nuevo medio de vida, pudiendo succionar para alimentarse, moverse e incluso reírse. Todos estos logros se hacen al principio de forma involuntaria, para poco a poco ir consiguiendo los diferentes logros del proceso de desarrollo psicomotor.

Durante el primer año de vida es cuando el bebé vive más cambios físicos y evolutivos. Su cerebro se desarrolla, aprende y crea innumerables conexiones nerviosas y es importante que favorezcamos esta evolución y sobre todo, que no la entorpezcamos.

¿Cómo podemos ayudar al desarrollo psicomotor del bebé?

No hace falta hiperestimular a nuestro bebé, pero sí dar la oportunidad de que experimente sus movimientos, su curiosidad y descubra el mundo que le rodea. En esta primera etapa el cerebro del bebé tiene que crear muchísimas conexiones nerviosas que trazarán patrones de movimiento y comunicarán unas áreas cerebrales con otras. Para ello se necesita aunar el desarrollo e integración de los reflejos primitivos y la estimulación sensorial adecuada. Puedes ver nuestro artículo sobre los reflejos primitivos aquíPara que se pueda dar esta situación es importante que favorezcamos la interacción del bebé con el entorno. Es entonces cuando nos pueden surgir dudas sobre cuándo se recomienda poner al bebé en el suelo, cuándo sentarlo en el carro o si debemos comprar un andador (tacatá). Intentaremos aclarar algunas de estas cuestiones.

Para que un bebé se desarrolle con normalidad debemos propiciar que se pueda relacionar con su entorno, con otras personas y con ellos mismos. Para ello hemos de atender a las necesidades del bebé en cada momento.

El cerebro de los niños va madurando por zonas y para ello necesita estímulos que provienen principalmente de su sistema vestibular, del tacto y de la propiocepción. Por tanto son estos estímulos los que se deben propiciar.

CONSEJOS

  • Dejar al bebé en el suelo: necesita estar en una superficie plana, no demasiado blanda. Hasta los 3 meses debe estar principalmente boca arriba, pero después debemos alternar períodos boca arriba con otros boca abajo (siempre que el niño esté despierto y vigilado por un adulto).
  • Dejar que el bebé lleve la menor cantidad de ropa cuando sea posible: para estimular el tacto de todo su cuerpo y dar mayor libertad de movimiento.
  • Coger al bebé en brazos, mecerlo y balancearlo con movimientos repetidos y suaves.
  • Dar caricias y masajes.
  • Otros estímulos pueden ser visuales y auditivos: sonajeros, juguetes de distintos colores, objetos que el bebé pueda coger y llevarse a la boca sin peligro, música, hablarle,…
  • Se recomienda no llevar al bebé en la silla del carro hasta que el bebé tenga control de su columna, esto es, cuando pueda estar sentado con apoyo, que suele ser alrededor de los 6 meses. Esta edad se toma como referencia pero hay niños que tienen una posición estable del tronco con apoyo antes de los 6 meses y otros bebés que deben esperar un poco más por falta de estabilidad o de tamaño y continuar yendo en el capazo.

QUÉ DEBEMOS EVITAR

  • Ropa incómoda: evitar ropa que impida al niño moverse con naturalidad.
  • Calzado rígido: Los bebés que no caminan no necesitan zapatos con suela rígida. En caso de que haga frío podemos cubrir sus pies con calcetines o un calzado blando que permita la movilidad del pie. A ser posible, lo ideal es que el bebé vaya descalzo hasta que camine.  Puedes ver nuestro artículo sobre el calzado infantil aquí
  • Tacatás: Estos dispositivos pueden generar problemas en las caderas del bebé e interferir en su desarrollo normal. El hecho de que el bebé apoye sus pies en el suelo antes de lo indicado y la forma en la que cuelgan las piernas en los tacatás puede favorecer algunos problemas de cadera como la displasia. Además el uso del tacatá lleva al bebé hacia una forma de desplazarse no natural en la que se impulsa con la punta de los pies.
  • Saltadores: estos aparatos en los que se coloca al bebé sentado y está suspendido por unas gomas pueden resultar atractivos para el bebé pero de nuevo la forma de impulsarse con los pies y el movimiento que generan se aleja de las habilidades psicomotoras normales y por tanto puede interferir en el desarrollo.
  • Mochilas de porteo no ergonómicas: Aquellas mochilas que dejan al bebé con las piernas colgando o que llevan al bebé hacia delante no son adecuadas. El bebé debe estar mirando al porteador, con la espalda en forma de “C” y sus piernas en forma de “M”. Puedes ver nuestro artículo sobre el porteo aquí.