La epicondilalgia es una patología muy común en la actualidad. Siempre se ha conocido con el nombre de “codo de tenista” porque muchos de estos deportistas la sufren en algún momento. Pero hay muchas más profesiones que favorecen la aparición de esta lesión, como aquellas en las que hay que utilizar el ratón del ordenador durante mucho tiempo, oficinistas, albañiles, músicos, etc.

 

La epicondilalgia se caracteriza por un dolor en la cara externa del codo (epicóndilo), causado por sobrecarga de la musculatura que se inserta en dicha zona. El dolor puede provocarse al extender la muñeca contra resistencia. Puede aparecer de forma espontánea o progresiva y puede irradiar a la cara externa del brazo y provocar un mal funcionamiento de la articulación del codo.

 

Este síndrome puede deberse a distintas causas:

  1. Repetición continuada del mismo movimiento.
  2. Un traumatismo en la zona.
  3. Como enfermedad local, por sobrecarga mecánica, por sobreuso.
  4. Pero además de estas causas debemos valorar otras, como una causa de origen cervical. De este modo, una hipomovilidad a nivel de las vértebras C5, C6 y C7, una lesión por estiramiento en la zona o un pinzamiento pueden desencadenar una epicondilitis. La explicación es que de estos niveles vertebrales salen las raíces nerviosas que van a inervar esa zona, es decir, de ahí salen los nervios que harán que los músculos epicondíleos se contraigan y a su vez dan la sensibilidad a dicha zona (dolor, quemazón, etc.). Por ello si en el recorrido de distribución de estos nervios por el miembro superior hay algún punto crítico, la zona epicondílea no recibirá la inervación necesaria.

 

TRATAMIENTO MÉDICO

Normalmente consiste en reposo, vendaje de la articulación limitando así el movimiento, administración de antiinflamatorios por vía oral o en infiltraciones. En algunas ocasiones se recurre a la cirugía, pero solo en los casos más graves.

 

TRATAMIENTO FISIOTERÁPICO

El principal objetivo es eliminar o disminuir el dolor y conseguir una correcta función articular y muscular. Para ello hay diversidad de técnicas. Se puede utilizar electroterapia para obtener un efecto antiinflamatorio y analgésico, terapia manual, estiramientos, ejercicios (cuando ha pasado la fase aguda inflamatoria).

 

TRATAMIENTO OSTEOPÁTICO

marta-bono-codoEl tratamiento será personal para cada paciente, ya que las causas pueden ser diversas. Dependiendo de la causa de la epicondilalgia se procederá a realizar un tratamiento con el objetivo de aliviar los síntomas del paciente pero sobre todo de tratar su causa para acabar de forma definitiva con el problema.

En primer lugar, se realizará una entrevista con el paciente para averiguar lo máximo posible sobre la lesión y su causa.

Después se realiza una exploración de la región afectada y tests para verificar el diagnóstico.

Se valorará además el raquis cervical, puesto que una disfunción en las vértebras C5 y C6 podría provocar problemas mecánicos en el codo, ya que es entre estas vértebras de donde surgen los nervios que llevan la sensibilidad y la fuerza a la zona epicondílea. También se explorarán las vértebras dorsales, ya que entre D5 y D6 salen los nervios del sistema autónomo que regulan la circulación sanguínea de la zona.

Se explorarán los músculos epicondíleos buscando un espasmo de los mismos, problemas fasciales, degeneración tendinosa,etc. así como el resto de músculos del brazo.

Se comprobará el buen funcionamiento mecánico del codo por si hubiera algún bloqueo articular que impida su buena movilidad. Además se revisará la articulación de la muñeca y del hombro, imprescindibles a la hora de evaluar la mecánica del brazo.

A nivel visceral, el estómago también recibe su inervación simpática (que regula la circulación) de las raíces nerviosas que salen entre D5 y D6, por lo que si están afectadas estas vértebras puede estar afectado el estómago pudiendo incluso aparecer problemas digestivos. A su vez, un antiguo problema gástrico puede provocar con el tiempo una disfunción en las vértebras D5 y D6. Por ello se interrogará al paciente sobre esta víscera y se explorará su funcionamiento.

Una vez se ha obtenido toda esta información, el tratamiento se dirigirá a resolver el origen del problema y a tratar sus consecuencias.

Para ello se realizarán técnicas de manipulación vertebral (si no hay contraindicaciones que lo impidan) para normalizar la función articular: manipulamos primero el raquis cervical para normalizar el juego articular y regularizar el control del miembro superior, manipulación de las articulaciones del codo que lo precisen así como de la muñeca y la mano, trabajo muscular, técnicas ligamentosas, técnicas fasciales y tratamiento visceral (si fuera preciso).

También se puede abordar la zona con electrolisis percutánea músculo-esquelética ecoguiada para trabajar de forma precisa y puntual sobre el tejido dañado, bien sea el cuerpo del tendón, la unión miotendinosa o la zona de inserción del tendón al hueso (leer el artículo referente a la electrolisis).

Todo ello se realizará con técnicas que respeten el dolor del paciente y la tolerancia del mismo.

Se aconsejará al paciente en caso de que las causas deriven de la ocupación laboral o de movimientos repetidos en otras áreas (deporte, trabajos manuales, etc.) para evitar posturas inadecuadas y minimizar la sobrecarga epicondílea.

Así obtendremos un abordaje más global del problema, con menor tiempo de recuperación y disminución del riesgo de recidivas.