La lactancia materna es cosa de dos. A veces nos encontramos con mamás desesperadas porque no pueden amamantar a sus bebés. En la mayoría de casos se trata de mamás primerizas, con poco asesoramiento en el campo de la lactancia y además con un estrés añadido por parte del entorno familiar.

Si hablamos de problemas en la lactancia debemos considerar varios aspectos, unos relacionados con la madre y otros con el bebé.

En cuanto a la madre hay distintos factores que pueden dificultar el amamantamiento:

  • Por una parte la forma del pecho de la madre: algunas mamás tienen el pezón plano e incluso en algunos casos invertido y esto se puede ir solucionando preparando previamente el pezón para el amamantamiento. Además del masaje se puede usar el sacaleches para estimular la salida del pezón o una pezonera.
  • Para que la producción de leche se establezca necesitamos la secreción principalmente de 3 hormonas en la madre: la prolactina, la oxitocina y el factor de inhibición. Tanto la prolactina como la oxitocina se segregan en la hipófisis que es una glándula que se encuentra situada en el centro del cráneo, en la llamada silla turca. Con el tratamiento osteopático craneal estimulamos la hipófisis para activar la producción de estas hormonas. El estrés también es un factor que dificulta la producción de leche, conviene estar tranquila y en un entorno agradable cada vez que la mamá le dé de mamar a su bebé.
  • Por una parte necesitamos que el bebé succione del pecho de la madre para que active la producción de leche. Es importante que haya un buen agarre al pecho de la madre y una buena succión. Un factor bastante habitual que puede dificultar el agarre es una mala colocación del bebé ante el pecho o la presencia de un frenillo lingual corto. La postura ideal para amamantar al bebé es la posición en la que la barriga del bebé está en contacto con la barriga de la madre, el bebé mirando al pecho. Nos debemos asegurar de que el bebé abre bien la boca para agarrarse al pecho y que coge toda la areola, no sólo el pezón. Los labios deben quedar evertidos. En cuanto al frenillo se describen 4 tipos de frenillo lingual corto que pueden limitar el movimiento de la lengua e impedir que el bebé pueda empujar con ésta el pezón contra el paladar para poder succionar la leche.
  • Otros problemas vienen dados por la dificultad que tiene el bebé a veces para deglutir la leche que ha conseguido al succionar. Para que la deglución se lleve a cabo se necesita una tonicidad correcta de los músculos deglutores y una movilidad libre del hueso hioides; en algunos bebés observamos que llevaban una circular de cordón umbilical alrededor del cuello y esto ha provocado una impactación del hioides con pérdida de movimiento y dificultad en la deglución.
  • Otro motivo que puede hacer que la lactancia no se establezca correctamente es la aparición de reflujo gastroesofágico o de cólicos en el lactante, que provocan molestias digestivas que pueden enrarecer la lactancia. Con el tratamiento osteopático trabajamos el sistema digestivo y la salida del nervio vago a nivel craneal para minimizar estos síntomas y ayudar al bebé a que pueda lactar mejor.

En cuanto al bebé influyen también varios factores:

Lo más importante en la lactancia materna es tener las cosas claras, estar convencida de que la lactancia es la mejor opción para tu bebé y si aparecen dificultades buscar asesoramiento especializado. La mayoría de las veces la familia o los amigos, opinan acerca del hambre que tiene el bebé, de si ha tomado o no bastante, y nos toca escuchar “ese niño, se ha quedado con hambre, dale una ayudita…” . La mamá ha de ser fuerte y conocer las posibilidades que tiene de amamantar con éxito a su hijo.

En cualquier caso, si de ninguna manera la lactancia materna se puede llevar a cabo la mamá no debe sentirse mal por alimentar a su hijo con leche artificial, lo importante es el bebé.

En nuestra clínica nos alegra ver cómo después de tratar a la mamá y al bebé la lactancia materna es una realidad.