Skip to main content

La lengua es un órgano con múltiples funciones: participa en la alimentación, la respiración, el habla, el sueño y la postura entre otras. Es el molde para el desarrollo de los arcos dentales e influye en el desarrollo facial y las vías respiratorias.

La funcionalidad de la lengua se puede ver afectada por diferentes causas pero una muy habitual es un frenillo lingual restrictivo que impide la correcta movilidad.

¿Qué es el frenillo lingual?

El frenillo lingual es una banda de tejido fibroso que se sitúa en la base de la lengua y que la une al suelo de la boca. Tiene la función de restringir el movimiento de la lengua y es necesario para estabilizar la lengua en la deglución y en la pronunciación. Pero una restricción excesiva del movimiento lingual afecta en gran medida al correcto funcionamiento de la lengua.

Frenillo lingual restrictivo

El frenillo lingual puede variar en longitud, grosor, posición y elasticidad. Si esta banda de tejido resulta demasiado corta, gruesa, poco elástica o está colocado en una posición inadecuada, el bebé, niño o adulto puede tener problemas en la alimentación, el habla, la respiración e incluso la postura. Los frenillos linguales restrictivos se clasifican en cuatro tipos, basándose en la posición respecto a la lengua.

Problemas que puede producir un frenillo restrictivo

• Problemas en la lactancia :Un lactante puede tener problemas en su alimentación, sobre todo en la lactancia materna. La falta de movilidad de la lengua impide realizar correctamente los movimientos de la lengua de protrusión, elevación, peristaltismo, acanalamiento y lateralización que necesita para mamar de manera eficaz y con bienestar para la madre.
• Paladar alto y estrecho
• Respiración bucal mantenida
• Otitis de repetición
• Problemas de deglución
• Problemas posturales

Tratamiento de la anquiloglosia

Como en muchos problemas de salud el trabajo en una anquiloglosia es multidisciplinar. Tras el diagnóstico el tratamiento más habitual es la frenectomía (intervención sencilla para cortar el frenillo que realizan pediatras y odontopediatras), pero después queda mucho trabajo por hacer. Tras la eliminación de la restricción hay que realizar un trabajo muscular y craneal para que la lengua consiga moverse correctamente y entonces se necesita de la colaboración del fisioterapeuta-osteópata pediátrico y logopeda. También los papás tendrán que colaborar realizando ejercicios en casa.

¿Solo provoca restricción de la movilidad el frenillo?

Aunque lo más frecuente es que el motivo de una lengua anclada sea el frenillo lingual, hay otros factores que pueden restringir el movimiento de la lengua.

La lengua está unida al frenillo por delante pero también tiene uniones en su parte posterior. Así la lengua se inserta en la mandíbula y en el hueso hioides a través de sus músculos. La lengua está formada por 17 músculos, algunos de los cuales se insertan en estructuras óseas vecinas que son móviles y por tanto hay que revisar también la movilidad y función de dichos huesos. Tensiones producidas en el parto sobre el hueso hioides (por ejemplo por una vuelta de cordón) o en la mandíbula también impedirán un correcto funcionamiento de la lengua. Por ello es tan importante que en la revisión tras el nacimiento el fisioterapeuta-osteópata pediátrico valore la función y posición de la lengua y explore todas las estructuras que pueden estar implicadas en un mal funcionamiento.

Tratamiento osteopático de la anquiloglosia

Como en cualquier otro tratamiento osteopático, el abordaje es global. Si el frenillo es restrictivo y no se ha realizado una frenectomía podemos tratar de dar elasticidad a los tejidos, así como ver otras posibles causas de la restricción de la movilidad lingual (tensiones en músculos o huesos implicados, articulaciones vecinas, tensiones craneales, etc.)

En el caso de haber realizado la frenectomía, nuestro tratamiento irá encaminado a conservar la elasticidad de los tejidos, trabajar la lengua y su inervación y tratar las tensiones de lo tejidos relacionados.

En el caso de ser necesario, se recomendará la colaboración con otros profesionales como logopedas u odontopediatras.